Los textos que vamos a estar usando en la materia durante el mes de septiembre.
Texto 1
Entrevista
con Maria Laura Pardo, especialista en análisis critico del discurso de los
medios
“Un
sistema de creencias discriminatorio”
A
diferencia del tratamiento dispensado a otros sectores sociales, “los medios de
comunicación representan a los pobres con un discurso que, a través de
estrategias de jerarquización y mitigación de la información, los asocia al
delito y la violencia”, explica Pardo.
Por
Javier Lorca
El
discurso dominante en los medios masivos genera y difunde una noción de
ciudadanía excluyente, “una civilidad expulsora” basada en “un sistema de
creencias discriminatorio”, señala María Laura Pardo. Profesora de Análisis de
los lenguajes de los medios de comunicación (Filosofía y Letras – UBA) y
directora del departamento de Lingüística del Ciafic-Conicet, Pardo investiga
desde hace casi dos décadas los modos en que los medios representan a los
pobres. En esta entrevista explica cómo reproducen “una construcción muy
negativa de la pobreza a través de su asociación con la delincuencia, las
drogas, la violencia, la locura”, mientras que los delitos de los sectores
sociales más acomodados -cuando son relevados- suelen ser presentados “fuera de
foco” y “casi siempre aparece algo que mitiga la responsabilidad: ‘se sospecha’
que el funcionario robó”.
-Desde
la perspectiva del análisis crítico del discurso, ¿qué rol desempeñan los
grandes medios de comunicación en la Argentina?
-En
realidad, más bien deberíamos preguntarnos cuál es la posibilidad que tienen
los medios de cumplir un rol ante la concentración monopólica de la propiedad
de los medios. En esa situación, es muy difícil que existan medios o un
periodismo realmente independientes… Dentro del análisis crítico del discurso
hay dos vertientes. Para una, los medios no están para entretener ni para
educar, sino para informar. Para la otra perspectiva, lo que hacen los medios
es reproducir el discurso dominante. Los estudios de caso que hemos realizado
nos demuestran que no se puede hablar de un rol único y específico de los
medios para todas las épocas sociales. Va cambiando a través de los años. Por
ejemplo, en la Argentina fue muy diferente el rol que cumplieron los medios en
la época de reconstrucción de la democracia y el que cumplieron durante el
menemismo. En la defensa de los derechos humanos en determinado momento, en el
impulso a causas judiciales que sin su intervención nunca se hubieran resuelto,
los medios y el periodismo han ocupado espacios que la política había dejado
vacíos. Pero también ha habido muchos otros casos de matrimonios nefastos entre
periodismo y poder político, donde los medios han colaborado a mantener un
discurso dominante. Es muy difícil generalizar y señalar un ideal sobre el rol
de los medios, porque todo es diversidad y adaptación, pero lo central debería
ser que respeten los valores de una sociedad democrática y los derechos
humanos, entendidos en un sentido abarcador.
-¿Qué
concepto de civilidad o ciudadanía construyen los medios masivos?
-Hay
que distinguir entre los medios. No es lo mismo la televisión, la radio o la
prensa gráfica, si bien existen fuertes monopolios y, por lo tanto, corrientes
ideológicas comunes. Sobre todo en la TV y en la prensa hay una construcción
muy negativa de la pobreza a través de su asociación con la delincuencia, las
drogas, la violencia, la locura. En la medida en que hay una construcción tan
nefasta de una parte de la sociedad, la civilidad resultante aparece dividida
en un nosotros/ellos. En lugar de ser una noción de civilidad contenedora, se
produce una civilidad expulsora. Están, por un lado, los que pertenecen y, por
otro, los excluidos. En este conjunto tan amplio de la pobreza excluida entran
desde el indigente que vive en la calle, en condiciones de extrema precariedad,
hasta una familia que vive en una villa, los nuevos pobres y clases medias
bajas. Es un rango de gente que es tratada como si no tuviera derechos. Se
produce como una “minorización” de esas personas, son tratadas como si no
fuesen adultas, como si fuesen incómodas o molestas o peligrosas para la
sociedad. Todo esto va construyendo una civilidad donde hay personas que
disfrutan de una cantidad de derechos en virtud de que muchas otras no pueden
disfrutarlos. Un sistema de creencias que tiene muy poco que ver con la
democracia.
-¿En
relación con qué ideas es representada la pobreza en el discurso mediático?
-La
pobreza aparece ligada a la delincuencia, el alcohol, la droga, la violencia
familiar. No vemos la violencia o las drogas en una familia de clase alta, donde
por supuesto existen también, sino, por ejemplo, en un programa como Policías
en acción, vemos estos problemas en una villa. Siempre se presenta una
disociación entre el delito de guante blanco y el delito pobre. Cuando el
delito lo comete una persona rica, no es delito, tiene otro nombre, se lo puede
llamar “corrupción”. En ese caso, la persona es caracterizada como “rara” o
“exótica”. En cambio, si es un pobre, es definido directamente como
“delincuente”, “chorro”, “loco”. Esto está muy estereotipado en los medios
masivos. Y hay cierta responsabilidad que trasciende al periodismo y que tiene
que ver más con lo humano, con plantearse qué está haciendo uno con su trabajo,
qué conexiones está vehiculizando a través de lo que hace. También es cierto
que hay un gran control en la estructura de los medios y que las exigencias del
mercado, del rating, desvirtúan las funciones del periodismo y de los medios.
-¿Con
qué estrategias discursivas se construyen estas asociaciones entre pobreza y
delito?
-Hay
muchos modos. Hay modos de jerarquizar la información que ponen el foco en la
relación entre el pobre y la delincuencia o las drogas y quitan el foco de
otros tipos de problemáticas muy semejantes, pero que involucran a otras clases
sociales. También hay un uso importante de la fragmentación de la imagen, que
hace que los discursos aparezcan cortados y, por lo tanto, jerarquizada de otro
modo la información. Ahora se usa mucho en la TV el subtitulado, como si no
pudiéramos entender lo que se dice: aparece alguien que habla y, si es pobre,
se lo subtitula en blanco, si es policía en amarillo, si es la edición aparece
en un recuadro. Estos ejemplos son de la TV, donde los procedimientos son más
notorios, pero ocurre lo mismo en la prensa gráfica. En los textos escritos aparecen
cantidad de estrategias en el uso del lenguaje para ocultar o mitigar
información, o para poner en foco y enfatizar información. No es lo mismo decir
“hubo un asalto hoy en la calle tal”, que decir “en el barrio de emergencia tal
nuevamente se cometió un ilícito, en una villa donde los vecinos ya están
cansados de los robos”. Es decir, se contextualiza de un modo que va ligando
unos y otros fenómenos. En las lenguas romances, la atención se concentra en la
última parte de la emisión, que es lo que queda en foco. Desde ese punto de
vista, no es lo mismo decir “Juan dijo que mañana va a llevar a los chicos al
colegio”, que decir “mañana va a llevar los chicos al colegio, dijo Juan”.
Desde la lógica, las dos emisiones son iguales, sin embargo son distintas para
quien las escucha o lee. En el primer caso, el foco está en “mañana va a llevar
los chicos al colegio”, mientras que en el segundo está en foco “dijo Juan”.
Entonces, en el discurso de los medios es muy común que la referencia al pobre
aparezca en foco. Si siempre se relaciona a los pobres con los delincuentes en
la posición final, se está reforzando un mensaje determinado.
-¿Cómo
contrasta el discurso de los medios sobre los pobres con el que asignan a otros
sectores sociales y otras formas del delito?
-En
los delitos de corrupción, por ejemplo, los funcionarios involucrados son
tratados de una forma muy diferente a los pobres. Al pequeño ladrón se lo
denomina “maleante”, pero al funcionario que cometió un delito mucho más grave,
siempre que se lo menciona se le conserva el título o cargo. Hay como un cierto
acuerdo entre los medios y la sociedad en ese sentido. A los funcionarios
corruptos casi nunca se los caracteriza, no se dice “el estafador” como sí se
dice “el malviviente” si se trata de un pobre. Sus acciones suelen aparecer
fuera de foco y casi siempre aparece algo que mitiga la responsabilidad: “se
sospecha” que el funcionario robó, mientras que en otros casos, sin importar si
hay constancias o no, se califica como “drogadicto” a una persona pobre. Se
construye un estereotipo muy rápidamente porque funciona un marco conceptual
claro: si es un chico pobre, es ladrón o drogadicto; si es un funcionario, hay
que ver. Estas construcciones muestran una sociedad con una doble moral que se
revela en lo que se dice, en los discursos de los medios que transmiten un
sistema de creencias discriminatorio.
-¿Cómo
se relacionan estos fenómenos con lo que en sus trabajos denomina la estetización
del dolor y la pobreza?
-Hace
no tantos años era algo excepcional ver a una persona pobre en la televisión. Y
no es una casualidad del destino que hoy haya tantos programas donde se pueda
ver y oír a los pobres contar sus historias de vida. Es un fenómeno propio de
la posmodernidad: como diría Guy Debord, hay una espectacularización en la cual
uno no es si no está al menos 30 segundos en un programa de televisión, donde
sentirse socialmente reconocido, no excluido. La pobreza se ha convertido en un
objeto estético, al igual que el terror. De la misma manera, se ha producido
una estetización de la memoria, un culto que va más allá de la memoria
histórica: en los espacios vacíos de la historia oficial aparecen una sucesión
de fragmentos de una historia mayor de la comunidad, desde Cromañón hasta la
AMIA. La filosofía nihilista de la posmodernidad se corresponde con la ausencia
de proyectos colectivos. En la medida en que la vida no tiene más sentido que
el presente, se produce un vacío que genera angustia y que lleva a que cada
proyecto particular haga su culto a la memoria, a la muerte, a una idea de la
heroicidad relacionada con vivir lo cotidiano. Cuando el hombre llega a una
situación donde sólo lo efímero interesa, donde lo privado no tiene validez si
no se hace público -de ahí los blogs y fotoblogs-, se produce una estetización,
no en el sentido de producir algo bello, sino en el de objetivar algo que
colocamos afuera y lo podemos observar. Por eso, hoy es estético que los
extranjeros puedan hacer un tour de la pobreza, es cool ver cómo las personas
viven en la miseria.
Texto 2
ANALISIS
CRÍTICO DEL DISCURSO Teun A. VAN DIJK
Cátedra UNESCO Discurso, poder y
cognición social
1.
Introducción
Como
la mayoría de ustedes sabe, mis primeras investigaciones versaron sobre teoría
literaria y análisis de textos literarios: entre 1968 y 1976 realicé algunas
investigaciones sobre la noción de gramática del texto; después, con
investigadores americanos, hice un trabajo de naturaleza más empírica sobre la
comprensión de textos (1974-1983).
En
los años 80 inicié una investigación, de carácter más aplicado, sobre problemas
complejos, concretamente sobre el problema del racismo en Europa, sobre todo en
Holanda: comencé con un estudio sistemático de la estructura del discurso en la
prensa, en las conversaciones cotidianas, en los debates parlamentarios,
partiendo de textos escritos y de discursos públicos. Realicé al mismo tiempo
un estudio, más o menos sistemático, de la noticia en la prensa. De esa época
es el libro La noticia como discurso (Barcelona: Paidós, 1988). Mi último libro
en el campo del análisis del racismo, titulado Elite, Discourse and Racism, fue
publicado en Estados Unidos el año pasado.
Después
de haber trabajado durante 10 años en estos temas, me fijé como objetivo
generalizar sobre la desigualdad y el poder en general, y la manera como estas
realidades se evidencian a través del lenguaje. Realicé algunos trabajos en
varios países, entre ellos Francia e Inglaterra. En los últimos trabajos he
querido hacer algo mucho más sistemático, más científico. Este tipo de
investigación sobre el poder, sobre la ideología, sobre el racismo, sobre la
desigualdad, tiene ahora una categoría general, reconocida por nosotros
(algunos investigadores europeos y yo) como Análisis Crítico del Discurso. No
se trata sólo de un análisis descriptivo y analítico, es también un análisis
social y político. Esto significa que como investigadores tenemos una tarea
importante con la sociedad: dilucidar, comprender sus problemas, y el A.C.D.
(Análisis Crítico del Discurso) se ocupa más de problemas que de teorías
particulares. Hoy me referiré a este tipo de análisis.
2.
Breve Historia
Los
antecedentes y/o afinidades de mis actuales investigaciones se encuentran en
muchos autores que, agrupados por líneas, son los siguientes:
La
línea neo-marxista, desde Adorno hasta Habermas, de la Escuela de Frankfurt. La
línea crítica inglesa del Centro de Estudios Culturales Contemporáneos, con
Stuart Hall a la cabeza. La línea de Basil Bernstein, muy conocido en
Hispanoamérica, en cuya obra Language and Control muestra un análisis
sistemático del lenguaje en relación con la noción de control. Igualmente la
línea sociolingüística de Halliday en Inglaterra, así como los trabajos de
análisis del discurso que se realizan en Francia bajo la influencia de Foucault
y Pêcheux, y la línea de Gramsci en Italia.
Otra
línea importante es la investigación feminista del lenguaje y la comunicación,
que se desarrolla actualmente en varios países; ésta es también una línea
crítica puesto que habla de las desigualdades entre hombres y mujeres, y en los
estudios críticos del discurso que realizamos en la actualidad se señalan
igualmente desigualdades, como por ejemplo las producidas por el racismo. Así,
en el análisis crítico del discurso encontramos una conjunción combinada de
influencias neo-marxistas y de estudios críticos europeos con investigaciones
en el campo cultural.
3.
¿Qué es la investigación crítica?
La
investigación crítica del discurso parte del concepto de análisis crítico. Un
análisis crítico tiene como objetivo fundamental evidenciar, a través del
análisis del discurso, problemas sociales y políticos. No es nuestro interés
ocuparnos de aplicar un modelo o una teoría o validar un paradigma, nuestro
interés es evidenciar los problemas sociales como el poder y la desigualdad a
través del discurso. Para mí, no es importante matricularme en una determinada
escuela; prefiero investigar problemas sociales, sin preocuparme si se trata de
la aplicación de la escuela generativa, estructuralista o post-estructuralista.
Considero que es mucho más importante analizar problemas, como el racismo, la
desigualdad, el gobierno y la autoridad, las ideologías; problemas que pueden
parecer muy pragmáticos pero que son igualmente teóricos.
Ahora
bien, el objetivo central del Análisis Crítico del Discurso es saber cómo el
discurso contribuye a la reproducción de la desigualdad y la injusticia social
determinando quiénes tienen acceso a estructuras discursivas y de comunicación
aceptables y legitimadas por la sociedad.
El
análisis que realizo no se refiere solamente al poder en general sino sobre
todo a la noción de abuso de poder. Con mi trabajo intento elucidar las
estrategias de uso, de legitimación y de construcción de la dominación que, en
mi concepto, se enmarcan en el abuso de poder; por ello, prefiero hablar de
desviaciones de reglas, de normas, de temas tales como los derechos humanos.
Temas de estas características implican por supuesto rupturas y desviaciones y,
como dije antes, es el campo preferido en mis actuales investigaciones.
4.
Criterios para un análisis crítico del discurso
El
análisis crítico del discurso trata sobre todo de la dimensión discursiva del
abuso del poder, de la injusticia y la desigualdad que resultan de éste. Para
ello tengo en cuenta los siguientes pasos:
1.
Búsqueda de crítica generalizada de actos repetidos inaceptables, no aislados.
2.
Búsqueda de crítica estructural de instituciones y de grupos más que de
personas. Cuando en mis trabajos sobre racismo me refiero a personas, las tomo
como miembros de grupo, por ejemplo, miembros del grupo blanco. Lo mismo pasa
cuando me refiero al parlamento: hago referencia al grupo que detenta el poder
político. Es decir, me refiero al abuso de poder cometido por grupos y por
instituciones (como, por ejemplo, las fuerzas armadas), no por personas
particulares.
3.
Focalización en actos y actitudes inaceptables que indiquen un abuso del poder
y evidencien la dominación.
4.
El Análisis Crítico del Discurso se sitúa en una perspectiva de disentimiento,
de contra-poder; es una ideología de resistencia y al mismo tiempo de
solidaridad.
En
resumen, el campo del análisis crítico se centra en la gente que tiene poder y
el abuso que se hace de dicho poder. Puedo decir que en general el análisis que
realizo es un análisis desde arriba, pues me interesa más analizar los
discursos de la gente que tiene poder, ya que los grupos dominantes son los que
tienen acceso a la manipulación y al uso de estructuras discursivas de
dominación, de desigualdad y de limitaciones de la libertad.
5.
Objetivos
El
objetivo fundamental de este tipo de investigación desde el Análisis Crítico
del Discurso es contribuir a la resistencia y a la solidaridad.
Lo
anterior es interesante porque permite identificar qué tipo de noticias tenemos
normalmente en el periódico. Por ejemplo, en Holanda —al igual que en otros
países— cuando se hacen estudios sobre abuso de drogas, sobre todo por hombres
negros, el artículo casi siempre ocupa un gran espacio en el periódico e
incluso muchas veces se encuentra en la primera página. Por el contrario,
cuando el artículo trata de un estudio acerca del racismo, no aparece ni
siquiera en la prensa y si es el caso, se menciona sólo para deslegitimar la
cientificidad del artículo o para catalogarlo como un estudio de poco interés.
Ocurre que cuando una persona hace investigación en este campo, siempre recibe
ataques fuertes; se dice que sus escritos no son ciertos y que no es un
investigador. Los resultados de varios estudios que hice acerca de las
reacciones de entes con poder ante una investigación crítica, muestran que esta
actitud es general y esto se debe evidentemente a que el objetivo principal del
análisis es criticar la reproducción discursiva de la desigualdad.
Es
muy difícil hacer este tipo de investigación, porque no hay acceso libre, al
menos en Holanda, a instituciones como las fuerzas armadas y la policía. Pero
ocurre igual en otros países, en Estados Unidos por ejemplo. Hace 10 años quise
hacer, en compañía de una estudiante, grabaciones de conversaciones de la gente
blanca sobre las minorías (mexicanos y chicanos) en el barrio San Diego: con
los pobres fue fácil establecer contacto; en cambio, para obtener una
entrevista con una persona rica, la estudiante tenía que visitar 200 casas. Se
puede decir que la dificultad para llegar a las fuentes —con poder económico o
político— es un problema general al que se enfrentan los que hacen Análisis
Crítico del Discurso.
El
objetivo general de mi investigación es elucidar la manera como el discurso
contribuye a la reproducción del poder, y sobre todo del abuso del poder, de la
dominación. La gente que tiene el poder, desde el presidente, el primer
ministro, hasta el profesor, el médico, son personas que hablan, que escriben,
que controlan el discurso público. El discurso y la comunicación se convierten
entonces en los recursos principales de los grupos dominantes.
A
través de un estudio del discurso, se puede lograr comprender los recursos de
manipulación y de dominación utilizados por las elites, pues éstas son las que
tienen un control específico sobre el discurso público. Es un poder que permite
controlar los actos de los demás, define quién puede hablar, sobre qué y
cuándo. Considero que el poder de las elites es un poder discursivo, pues a
través de la comunicación se produce lo que se denomina una manufacturación del
consenso: se trata de un control discursivo de los actos lingüísticos por medio
de la persuasión, la manera más moderna y última de ejercer el poder. Los actos
son intenciones y controlando las intenciones se controlan a su vez los actos.
Existe entonces un control mental a través del discurso. Es muy interesante
llegar a la conclusión de que los actos de la gente, en general, son actos
discursivos.
El
Análisis Crítico del Discurso es una herramienta muy útil que tenemos los
investigadores para comprender los mecanismos de poder en la sociedad. Con él
se pueden descubrir las estructuras y estrategias de legitimación del poder,
los procesos y estructuras allí escondidos. Tenemos, por ejemplo, que el
racismo cultural del vulgo es claro, se manifiesta de manera concreta, mientras
que el racismo de las elites es encubierto, sutil; es un racismo negado, que es
necesario descubrir.
6.
La cognición social
Cuando
se presentan variaciones sociales de género o de clase, hay tendencia a mostrar
una relación directa entre estructuras sociales y estructuras individuales del
discurso. En mi opinión no hay una relación directa entre nociones sociales
tales como poder, dominación, elites, desigualdad, y el discurso individual. El
asunto es mucho más complejo, no se necesita este tipo de relación directa,
sino más bien una relación indirecta, que pasa a través de lo que podría ser
una fase de transición, una fase de cognición social o interfaz cognitiva
mental y social al mismo tiempo, en el sentido de que el conocimiento debe ser
compartido por un grupo, por una cultura; pienso que esta fase siempre será
necesaria para explicar la influencia del discurso en la reproducción de la
desigualdad social.
La
forma última de poder consiste en influir en el querer de las personas, y el
discurso puede influir en la sociedad a través de las cogniciones sociales de
aquéllas. Si se tiene claro este punto se puede llegar a dilucidar cómo se
construyen los conocimientos sobre el mundo (scripts), las ideologías de
grupos, las actitudes sociales, los prejuicios. Para poder influir en grandes
masas o en grupos de personas, éstas y éstos tienen que comprender el discurso
(cognición, interpretación individual y social). Los grupos dominantes son los
que tienen acceso a la manipulación y uso de estructuras de dominación. La
dominación tiene que ver con la relación desigual entre grupos sociales que
controlan a otros grupos, con las limitaciones de libertad que se ejercen sobre
un grupo.
Los
grupos dominantes saben que para controlar los actos de los otros es necesario
controlar sus estructuras mentales. Como dije antes, los actos son intenciones
y controlar las intenciones implica controlar los actos. Tenemos entonces que
el concepto de cognición social involucra procesos intra e interindividuales,
intra e intergrupales.
Para
que un discurso logre afectar a una masa es necesario que dicha masa conozca la
lengua y que, por lo tanto, haya formado ya unos esquemas cognitivos que le
permitan inscribir en ellos lo que ve, oye o lee. No hay repercusión si antes
no se han construido unos marcos mínimos de conocimiento de lo que se pretende
hacer pasar. Debe haber una cognición compartida, una cognición de grupo, unos
prejuicios de grupo, unas actitudes de grupo. Así, para comprender la manera
como el discurso puede influir en la sociedad es necesario comprender lo
relacionado con la ideología de grupos. En Holanda, por ejemplo, quienes
ejercen el poder utilizan este concepto de cognición social para promover y
mantener la desigualdad étnica; la prensa se encarga a su vez de difundir
prejuicios étnicos sobre las minorías porque tiene el acceso específico a la
gente por medio de su posibilidad de acceso al discurso público.
7.
La noción de poder
La
noción de poder involucra ante todo el concepto de control sobre dos
instancias: los actos de las personas y la mente de las personas; es decir,
hablar de poder es hablar de control. El control remite a la limitación de la
libertad de acción de otros.
El
control de los actos en general puede hacerse directa o indirectamente. La
policía, estamento oficial armado, tiene la posibilidad de forzar los actos de
manera directa. Este tipo de control es también un control de limitación de
libertad, pero, en general, el poder moderno no es así. El poder moderno es el
que se ejerce por medio del control mental: ésta es la manera indirecta de
controlar los actos de otros. El poder moderno consiste en influir en los otros
por medio de la persuasión para lograr que hagan lo que se quiere. Los grupos
que tienen acceso a esas formas de poder y de control social son generalmente
grupos que han sido legitimados y tienen a su vez acceso al discurso público.
Esto es lo que en Gramsci se conoce como hegemonía.
El
discurso es poder y la persuasión es el mayor controlador de actos lingüísticos
en la modernidad. Como lingüista, como analista del discurso, observo que el
control mental se da, generalmente, a través del discurso: es decir, el control
mental es discursivo.
Reconozco,
por ejemplo, que el poder de los medios de comunicación es generalmente
simbólico y persuasivo, en el sentido de tener la posibilidad de controlar, en
mayor o en menor medida, la mente de los lectores; sin embargo, el control no
se ejerce directamente sobre sus acciones: el control de las acciones, meta
última del poder, se hace de manera indirecta cuando se planea el control de
intenciones, de proyectos, de conocimientos a alcanzar, de creencias u
opiniones.
Se
cree que todo lo referente al poder social y político es sólo asunto de
sociólogos y politólogos; sin embargo, dada la caracterización que he hecho,
considero que los lingüistas tenemos mucho que aportar. Hay necesidad de hacer
un estudio de las representaciones mentales que, sabemos, incluyen lo que he
denominado cognición social, lo cual tiene que ver con factores como actitudes
e ideologías compartidas por grupos de lectores. Si somos capaces de relacionar
más o menos explícitamente tales representaciones, al igual que sus cambios,
podemos echar un vistazo al poder de los medios de comunicación.
Desde
una perspectiva más crítica, muchos análisis del poder social implican
usualmente referencias al abuso de poder, es decir, a las varias formas de
ejercicio de poder inaceptables e ilegítimas, dadas en normas y valores, que favorecen
específicamente a los grupos con poder. El análisis del poder que realizo tiene
su centro de atención en el papel de las elites: ¿cómo habla este grupo que
tiene acceso directo al discurso público, a los medios de comunicación?, ¿cómo
y cuándo se logra el acceso al discurso público?
8.
Discurso y acceso
El
poder se ejerce y expresa directamente a través del acceso diferencial a
diversos géneros, contenidos y discursos. Y aquí la noción de acceso es muy
importante, pues en los grupos dominados el acceso a gran variedad de discursos
es limitado.
Pensemos,
por ejemplo, a qué tipo de discurso tienen acceso las personas de las capas más
bajas de la sociedad; por ejemplo, una persona pobre, un hombre, sin mucha
ilustración, que vende frutas en la calle, ¿a qué tipo de discurso tiene
acceso? Tiene acceso a la conversación cotidiana de la familia, a la
conversación con amigos, a la conversación con sus clientes. Su inserción en
los discursos activos y controlados, en donde él puede iniciar el discurso y cerrarlo
cuando lo considere pertinente, es pobre. Por supuesto que este hombre tiene
acceso también al discurso pasivo, al de la radio y la televisión, tal vez al
del periódico, pero en estos casos él no puede interrumpir, o esperar su turno
para dar su punto de vista; en suma, no puede participar activamente.
Los
profesores o directores de empresas, además de acceder al discurso del vendedor
de frutas, tienen acceso a la prensa (en un papel activo), al discurso de la
empresa, a los discursos científicos, a los discursos de las conferencias; así,
yo, como elite, tengo acceso a muchos textos diferentes, cada uno con sus
propios esquemas de formas de acceso o formas preferentes, a gran variedad de
discursos públicos a los que otras personas no acceden. Este es otro elemento
de diagnóstico para localizar dónde está el poder en la sociedad, quién tiene
el poder: a mayor variedad de acceso discursivo mayor poder.
En
resumen, las elites tienen acceso activo controlado a muchos elementos del
evento de la comunicación: establecen las limitaciones de los tópicos
determinando quién debe hablar, sobre qué y en qué momento. Los otros, los
grupos dominados tienen acceso activo solamente a conversaciones privadas,
acceso pasivo a los medios de comunicación y un acceso parcialmente controlado
a los diálogos institucionales.
En
conclusión, las instituciones o grupos elites pueden ser exactamente definidos
por sus gamas de acceso al discurso público o a otros discursos importantes y
eventos comunicativos. En algunos grupos y en algunos países el acceso libre a
la selección de la lengua no existe.
9.
Estructuras y estrategias discursivas
Al
analizar discursivamente un texto, se hace una distinción entre el texto mismo
y su contexto. En el contexto tenemos los participantes, el tiempo y el lugar
de la situación de producción de discurso. Para ilustrar la diferencia partiré
de la actividad que estamos desarrollando: el texto de la conferencia es el
discurso que estoy produciendo; el contexto está definido por los participantes,
ustedes y yo, la relación entre nosotros, este salón, esta hora, es decir, los
varios elementos y factores presentes en el momento de la emisión.
9.1
Control del Contexto
Los
sujetos sociales más poderosos pueden controlar el discurso seleccionando el lugar,
los participantes, las audiencias, los actos de habla, el tiempo, los temas, el
género, los estilos.
Existe
un control sobre las estructuras de la interacción que podemos identificar como
sigue:
•
Selección de turnos, distribución de papeles. Los grupos dominantes pueden
determinar quién puede hablar (escribir) de un determinado tema, a quién puede
dirigirse, de qué manera y en qué circunstancias. Así, por ejemplo, sólo en
determinadas circunstancias el médico va a la casa del enfermo; en general las
personas enfermas son las que van donde el médico. Así mismo, un profesor es
quien fija el sitio y la hora de un examen a su alumno. Cuando hay una reunión
en la empresa, es el director de la misma quien determina quién puede estar
presente; puede ser que esté presente una secretaria pero ella generalmente no
habla. Aquí toma gran importancia el papel discursivo del hablante, y las
categorías fijas tradicionales que se han definido socialmente: quién comienza
el discurso, quién lo puede continuar, quién lo puede cerrar.
•
Acceso diferencial a los actos de habla. Quien tiene poder determina el género
que se utilizará en una situación de habla. Recuerdo el trabajo de una
profesora austríaca, amiga mía, quien publicó un artículo muy interesante en el
que mostraba cómo se producía el discurso en los tribunales de justicia. En un
ejemplo mostraba cómo un hombre de clase media podía hablar hasta siete minutos
para narrar su historia; una mujer pobre, en igual situación, sólo podía
responder las preguntas del juez: ella no podía escoger en ese momento ni la
duración ni el tipo de discurso. Esto muestra que el acceso a los géneros es
diferente y que algunos no tienen realmente acceso libre a los discursos. Quien
controla el género discursivo ejerce también un control sobre los actos de
habla.
9.2
Control del texto
Este
control se puede ejercer sobre todos los aspectos del discurso y de la
comunicación. Para detectar las formas de control sobre el texto puedo partir
de los niveles del discurso escrito o hablado: de las propiedades o categorías
que los discursos poseen y que dan paso a las elites para legitimar o convocar
y tener control sobre los oyentes/lectores decidiendo quién y cuándo puede
participar (selección y distribución de turnos); de la división entre acción,
sentido, expresión/formulación y de los criterios para decir que existe una
desviación e inaceptabilidad con respecto a las normas y reglas estableciendo
un acceso diferencial al discurso; finalmente, del análisis del control sobre
las estructuras de la interacción.
Para
hacer este análisis podemos empezar con las estructuras de superficie, como por
ejemplo:
•
El control de la entonación. En la comunicación oral existe un control de la
entonación que define quién tiene o no legitimidad y autoridad para alzar la
voz A este respecto hay muchísimos aspectos que expresan de manera directa la
noción de poder; en la mayoría de estudios de género se puede observar que hay
una definición de quién grita a quién. Se puede ejercer abuso de poder
gritando; sin embargo, y lo hemos visto en las películas muy a menudo, las
personas realmente poderosas, con poder supremo, no necesitan gritar. Este
aspecto del discurso oral es muy difícil de analizar.
•
El control de las estructuras de tema.Los temas son más fáciles de trabajar de
una manera sistemática que la entonación. La pregunta básica que nos guía es:
¿de qué habla la gente, de qué se puede hablar y quién impone las limitaciones?
¿existe alguna limitación de temas en los discursos de hombres y mujeres? En
este aspecto hay un control bastante fuerte, es decir, en la mayoría de las
situaciones tenemos limitaciones en la libertad de escoger los temas. En la
clase, el maestro, la maestra, puede limitar los temas de sus alumnos porque
sólo cuando éstos responden a una pregunta específica es una respuesta
aceptable. También en las reuniones profesorales, en el periódico, tenemos
limitaciones de temas.
En
mis trabajos sobre el discurso racista en Holanda detecté que en la
conversación cotidiana, en los debates parlamentarios, y, sobre todo, en la
prensa, se habla/escribe sobre minorías, sobre inmigrantes, sobre refugiados.
Bien, la pregunta es: ¿qué temas, qué asuntos y qué tipo de asunto es preferido
en estos contextos? En general, se escribe sobre problemas, sobre crímenes: es
decir, todo lo problemático de la sociedad encuentra su origen en dichas
minorías. Los políticos, los periodistas, utilizan de manera sistemática el
problema de la criminalidad y, claro, convierten a la prensa y al discurso
público en el mecanismo central de la reproducción discursiva del poder, pues
tienen la posibilidad de decidir qué es importante y cómo se debe valorar.
•
Control de la estructura sintáctica. En un análisis sistemático que hice de los
titulares de la prensa holandesa, encontré que existe una estructura sintáctica
de las oraciones que equivale a una representación diferencial entre grupos.
Por ejemplo, en ninguno de los 1500 titulares revisados se encontró una
descripción positiva de los inmigrantes o los negros. Nunca, según la prensa,
estos grupos hacen algo positivo.
Existe
igualmente el fenómeno contrario: ningún o muy pocos titulares negativos sobre
los blancos. Se niegan las cosas negativas de las elites. Se niega, por
ejemplo, que hay racismo; según los titulares de la prensa holandesa, no existe
el racismo en Holanda. Esta situación es compartida por otros países europeos,
como se muestra en un análisis sistemático que hice de la prensa inglesa en
donde encontré el mismo fenómeno. Este hecho puede definirse como tendencioso,
producido por la existencia de una diferencia social y cultural y su sola
expresión en el discurso público produce un prejuicio de clase. Para la prensa
holandesa no existe el racismo como hecho real. Es una acusación de otras
personas, «es una cosa que ellos dicen que nosotros hacemos».
El
orden de aparición en la secuencia oracional es diferente cuando se trata de un
tema negativo acerca de los negros; este tema ocupa generalmente el lugar del
sujeto de la oración. Y existen por supuesto maneras de desfocalizar el tema
desplazándolo a otros lugares de la oración, como cuando se trata del papel
negativo de la policía en un hecho social. Así, nunca en la prensa holandesa un
grupo minoritario ocupa el lugar de sujeto en un tópico positivo.
•
El control de las estructuras de tema, de los contenidos, es fundamental para
la difusión de los prejuicios. En los textos escolares de ciencias sociales en
las escuelas holandesas se encuentra también una tendencia a señalar a las
minorías por ser diferentes. En estos discursos, la gente de Camerún, de
Turquía, de Marruecos, etc., además de ser evaluada como diferente, es
considerada una amenaza. Para referirse a sus desplazamientos se usan siempre
metáforas amenazantes, palabras como «invasión»; metáforas de ruido, por
ejemplo del agua: «vienen olas» Así mismo, cuando se busca la noción de
refugiado en el diccionario los ejemplos siempre son: «oleadas de refugiados».
En la situación de Holanda, rodeada de diques, relaciono estas metáforas con la
existencia de diques morales, diques socio-políticos.
Si
el tema no es importante para los grupos dominados entonces éste pasa a un
segundo plano. En general, encuentro una limitación de los temas no solamente
en la clase, en la escuela, sino también en la situación con el médico, con el
político, etc. Siempre hay limitación. Pero, ¿quién determina esa limitación no
sólo del tema, sino de otros factores como estructuras y superestructuras?
•
Control de superestructuras. Como ustedes saben, las noticias de prensa tienen
un esquema fijo, unas categorías fijas; la categoría más conocida es la de los
titulares. No hay noticia sin titular, es una categoría obligatoria de la
noticia y se puede controlar. Debajo del titular, en letras pequeñas siempre
hay una información que necesariamente es un resumen; esto también se puede
controlar. Así mismo, la textualidad total, si se presenta en forma de cuento,
como una historia, se puede controlar. Las categorías fijas se pueden resumir
con las siguientes preguntas: ¿quién inicia la comunicación? ¿quién la termina?
¿quién tiene acceso a ella? ¿quién tiene control sobre determinada categoría?
En
la conversación, de acuerdo con el análisis discursivo, existen estrategias con
respecto al cambio de turnos de habla. Aquí encontramos de por sí una situación
de control. ¿Quién puede controlar el manejo de una situación, como por ejemplo
una reunión formal? Es el presidente de la reunión quien dice «qué opina
fulano», «después de ti tal otra persona», etc. Él es quien hace la
distribución de turnos, y esto es una manera de ejercer el control. Aquí
tenemos, también, una situación de abuso de poder, cuando una persona, en una
situación determinada, no quiere dejar el turno. Es posible que sea algo
puramente personal, pero también es un aspecto importante del análisis del
abuso de poder.
•
De manera similar se puede continuar el análisis discursivo con el del control
de las estructuras semánticas locales. Ustedes saben que los textos establecen
una coherencia entre las proposiciones que lo conforman; esta coherencia
semántica se basa en relaciones de niveles de cognición. Me parece que cuando
se puede controlar el discurso, también se controla ese tipo de relación de
coherencia; puedes usar relaciones causales que para otras personas no valen
pero para ti sí, oraciones compuestas con conectores complejos. Se utilizan
formas de presuposición negativa acerca de otras culturas, como, por ejemplo,
el caso de la situación de la mujer musulmana.
•
El nivel léxico es el más controlado dentro del esquema del control
lingüístico. Es importante observar la selección de las palabras. En un
análisis sobre los hechos recientes de Chiapas, los insurgentes eran llamados
terroristas, rebeldes, guerrilleros. Esto significa que la manera de definir a
la gente depende mucho de la posición de quien habla o escribe. Tal como lo he
venido exponiendo, la selección del léxico en la presentación de otras personas
a todo un grupo es una manera de ejercer control sobre la mente del auditorio.
•
Nivel de especificidad y grado de completud del texto. La secuencia de eventos
se puede hacer a diferentes grados de generalidad, algunos muy detallados y
claramente focalizados, otros vagos, difusos. Así, los hechos que son incómodos
para el grupo dominante se describen en términos globales, los hechos sociales
que no lo son se describen en forma detallada. Se observa igualmente un nivel
bajo de especificidad si son los otros los que hacen bien las cosas.
•
Control de las formas retóricas. Existe un acceso diferente al uso de las
metáforas, las comparaciones, las hipérboles, y esta diferencia tiene que ver
con aspectos sociales y culturales. Las hipérboles, por ejemplo, parece que son
más utilizadas por grupos con poco poder, por mujeres, por ejemplo. La
mitigación y la atenuación son, por el contrario, utilizadas como formas de
ocultamiento del poder, como forma de persuasión para lograr el control.
En
resumen, cada aspecto del análisis del texto es controlable y esto es extensivo
a textos orales, a conversaciones cotidianas. ¿Quién puede iniciar/terminar la
conversación? Este factor es importante. Refiriéndome al ejemplo del profesor,
él es quien dice ahora, ya, o más tarde, y no es el estudiante quien dice no
más, ya me voy.
Muchas
gracias.
Texto 3
BREVE RESEÑA DE LA APLICACIÓN DEL ANÁLISIS CRÍTICO DEL DISCURSO A ESTRUCTURAS LÉXICO-SINTÁCTICAS
Ana María Franquesa S.
Universidad Tecnológica Metropolitana de Santiago
INTRODUCCIÓN
El Análisis del Discurso es una disciplina que se preocupa del estudio
de la relación entre el lenguaje y el contexto en que este es usado.
Este uso contextualizado del lenguaje, o discurso, normalmente corresponde
a formas socialmente aceptadas, por lo que el discurso es,
además de un evento lingüístico, un fenómeno social, sujeto, por
tanto, a fuerzas sociales. Una de estas fuerzas es la ‘ideología’, la que
Gee (1990) define como una teoría tácita de lo que es visto como
normal y las formas correctas de pensar, sentir y actuar en una
sociedad.
Dentro del análisis del discurso, el Análisis Crítico del Discurso
es la tendencia que se enfoca en las ideologías presentes al interior de
los discursos o que los sustentan. El análisis crítico se ha entendido
así como un acercamiento interdisciplinario al estudio del lenguaje a
partir de las contribuciones de la lingüística general, la sociolingüística,
la pragmática, la psicología cognitiva, la inteligencia artificial, el
análisis conversacional y discursivo y las teorías sociales. Siguiendo
a Fairclough (1989), los estudios críticos del discurso son una orientación
alternativa al estudio del lenguaje, que implica una demarcación
del estudio del lenguaje en enfoques o ramas diversas, analizando
las relaciones entre ellas y las distintas orientaciones dentro de
cada una de ellas, las que se pueden reconocer en distintas manifestaciones
del lenguaje, oral, escrito o visual.
450 ANA MARÍA FRANQUESA S.
I. DISCURSO
Para efectos de este artículo, se entenderá por discurso el proceso
total de interacción social (Fairclough, 1989). En este sentido, se
asumirá que el discurso involucra condiciones de producción y de
interpretación relacionadas en tres niveles de organización social:
el nivel de la situación, de la institución, y de la sociedad en su
conjunto, tal como se ilustra en el siguiente diagrama (Fairclough,
1989, 25):
La Figura 1 muestra la definición del contexto interaccional por
las condiciones sociales de producción, condicionantes del emisor, y
las de interpretación, que condicionan al receptor. A su vez, este
contexto interaccional condiciona los procesos de producción por
parte del emisor y de interpretación por parte del receptor, que en
conjunto constituyen la interacción. Finalmente, es a partir de esta
interacción que emerge el texto como el producto final de las condiciones
contextuales e interaccionales.
Al mismo tiempo, por ser el discurso una actividad cultural, es
producido e interpretado por personas específicas insertas en contextos
sociales dados. Estos contextos sociales influyen en el discurso
otorgando identidades sociales precisas y relaciones de poder
a los interactantes, lo que les permite un acceso diferenciado al
lenguaje, al conocimiento, a las creencias, etc. Como dice Fairclough
(1989, 63)
FIGURA 1
El proceso discursivo
Condiciones sociales de producción
Proceso de producción
Texto
Proceso de interpretación
interacción
Condiciones sociales de interpretación
contexto
BREVE RESEÑA DE LA APLICACIÓN DEL ANÁLISIS CRÍTICO… 451
The myth of free speech, that anyone if ‘free’ to say what they like, is an
amazingly powerful one, given the actuality of a plethora of constraints
on access to various sorts of speech, and writing. These are part and
parcel of more general constraints on social practice … And in terms of
discourse in particular, on access to the discourse types, and discoursal
positions of power.
[M.T.: El mito de la libertad de expresión, de que cualquiera es ‘libre’ de
decir lo que quiera, es un mito muy poderoso, dada la realidad de una
cantidad de restricciones al acceso a formas variadas de habla y escritura.
Estas restricciones son parte constituyente de las restricciones más generales
de práctica social … Y en términos de discurso en particular, de
acceso a los tipos discursivos y posiciones discursivas de poder.]
El discurso real está determinado por convenciones asociadas a
instituciones sociales, las que, al mismo tiempo, son modificadas por
el propio discurso, contribuyendo alternativamente a su continuidad
o a su cambio. Es por esta relación dialéctica entre discurso y estructuras
sociales que éste reviste gran importancia en términos de relaciones
de poder, ya que el control sobre los tipos de discurso por
parte de los detentores del poder institucional y social es un factor en
el mantenimiento del mismo.
II. TEXTO
El texto, por otro lado, ha sido definido como el resultado verbal de
la interacción entre dos participantes (Bolívar, 1995), que pueden ser
un escritor y un lector, en el caso de los textos escritos, o un emisor y
un oyente, en el caso de los textos orales. Cualquiera sea el caso, el
texto resultante estará enmarcado en un tiempo y espacio determinados,
reflejará una intención comunicativa de parte de los participantes,
presentará una estructura particular y será significativo para los
interactantes por cuanto producirá algún tipo de efecto en ellos.
En forma adicional, Bolívar (1995) reconoce dos niveles de
descripción textual, el interactivo o pragmático y el autónomo o
semántico. El nivel pragmático relaciona el texto con los participantes;
el nivel semántico se refiere a qué dicen (y no dicen) los participantes
y cómo lo dicen. La interpretación de ambos niveles estará
dada por el análisis lingüístico del texto.
III. ANÁLISIS CRÍTICO DEL DISCURSO
El enfoque discursivo y textual adoptado en este artículo se basa
en los planteamientos de los Estudios Críticos del Lenguaje presenta452
ANA MARÍA FRANQUESA S.
dos principalmente por Fairclough (1989 y 1995). Esta perspectiva
permite el análisis de las interacciones sociales a partir de elementos
lingüísticos, teniendo como objetivo mostrar los determinantes ocultos
en el sistema de relaciones al interior de un grupo o comunidad
social, así como los efectos que estos mismos determinantes pueden
tener en dicho sistema. Dentro de los estudios críticos del lenguaje,
varios analistas del discurso han adoptado la vertiente del Análisis
Crítico del Discurso, el que ha sido definido como un enfoque o
actitud hacia el análisis textual más que una metodología de análisis
propiamente tal.
El Análisis Crítico se caracteriza por ser altamente sensible al
contexto, por cuanto reconoce que los textos auténticos son producidos
y consumidos en un contexto real y, por tanto, complejo. A esto
se une el análisis interrelacionado de tres aspectos del discurso: el
texto, las prácticas discursivas y el contexto social.
Conviene mencionar que el Análisis Crítico se preocupa de
temas socialmente relevantes, por lo que los seguidores de esta tendencia
buscan textos que podrían tener consecuencias reales en las
vidas de un gran número de personas. Es por esto que los analistas
críticos toman una postura ética al analizar los textos, poniendo
atención a desequilibrios de poder, desigualdades sociales y (o) prácticas
no democráticas, con la esperanza de promover la acción. De
esta manera, el Análisis Crítico no sólo se ocupa de la descripción de
prácticas sociopolíticas, sino que las critica explícitamente. Con el
fin de lograr su objetivo social, los analistas críticos minimizan el uso
de terminología especializada, aún a riesgo de que el análisis se vea
poco preciso; esto con la intención de que su trabajo resulte lo más
transparente posible para cualquier lector.
A partir de lo anterior, el Análisis Crítico asume una visión
construccionista del discurso social. Es decir, se asume que las nociones
de realidad se construyen en gran parte a través de la
interacción, contradiciendo visiones de una realidad inmutable. A
través de un enfoque lingüístico-discursivo, los analistas críticos tratan
de mostrar cómo las fuerzas dominantes de una sociedad construyen
versiones de la realidad que favorecen sus propios intereses.
IV. DIMENSIONES DEL ANÁLISIS CRÍTICO DEL DISCURSO
Al considerar el lenguaje como discurso y práctica social (Fairclough,
1989), interesa analizar las relaciones entre textos, interacciones y
contextos. A estas tres dimensiones del discurso corresponden tres
dimensiones del análisis crítico del discurso, la descripción, que se
BREVE RESEÑA DE LA APLICACIÓN DEL ANÁLISIS CRÍTICO… 453
relaciona con las propiedades formales del texto; la interpretación,
que considera la relación entre texto e interacción; y la explicación,
que toma en cuenta la relación entre interacción y contexto social. En
este artículo se presentará la primera de estas dimensiones, esto es, la
descripción, dejándose para posteriores trabajos las dimensiones de
interpretación y explicación.
IV.1. Descripción
Como se mencionó antes, el análisis textual es sólo una parte
del análisis del discurso. Los tres elementos de un discurso son texto,
interacción y contexto social. Las tres etapas del análisis crítico del
discurso son la descripción del texto, la interpretación de la relación
entre texto e interacción, y la explicación de la relación entre
interacción y contexto social. La primera, descripción del texto, se
relaciona con sus características formales, el léxico y la sintaxis. De
acuerdo a Van Dijk (1999), “el orden de las palabras, la estructura
de la cláusula o las relaciones entre cláusulas pueden ubicar la
información en posiciones relativamente destacadas, [afectando] sutilmente
el procesamiento y la construcción de los modelos” (339).
Fairclough (1989) sostiene que estas características formales
pueden tener tres tipos de valores, experiencial, relacional y expresivo.
El valor experiencial muestra la representación de la experiencia
del productor del texto del mundo natural o social, relacionándose
por lo tanto con contenidos, conocimiento y creencias. El valor
relacional muestra las relaciones sociales que se representan por
medio del texto en el discurso. Finalmente, el valor expresivo muestra
la evaluación del productor del texto del aspecto de la realidad
con la cual se relaciona una característica formal, por lo que tiene
que ver con sujetos e identidades sociales. Cualquier característica
formal puede tener simultáneamente dos o tres de estos valores;
adicionalmente, una característica formal puede tener también un
valor conectivo al relacionar partes de un texto. La posición de
Fairclough a este respecto puede resumirse en la siguiente figura:
FIGURA 2
Valores de las características formales del texto y sus efectos estructurales
Valores Efectos estructurales
Experiencial Conocimiento/creencias
Relacional Relaciones sociales
Expresivo Identidades sociales
Conectivo Conexión de partes de un texto
454 ANA MARÍA FRANQUESA S.
IV.1.1. Léxico
En un texto dado, el vocabulario puede ser ideológicamente significativo
en relación a los propios ítemes léxicos o a la colocación de
las palabras, pudiendo incluso darse que algunas palabras estén ideológicamente
marcadas (cf. Fairclough, 1989). A este respecto, Van
Dijk (1999) presenta una postura similar: “La forma más obvia, y
por lo tanto más ampliamente estudiada, de expresión ideológica en
el discurso puede encontrarse en las palabras escogidas para expresar
un concepto” (337).
A lo anterior Fairclough lo denomina el valor experiencial de
las palabras, que corresponde al valor que tienen en relación al conocimiento
y/o creencias que llevan en su contenido. Véanse los siguientes
ejemplos:
1) significación ideológica per se
liberal / centralizado
En este caso, la ocurrencia de cualquiera de estas palabras colocará
un texto en uno u otro lado del espectro político.
2) colocación
clase alta / clase media / clase baja
Estas frases son tres colocaciones del sustantivo clase con los
adjetivos alta, media y baja. Algo que en sí es un mero ejercicio
léxico puede tener un profundo significado sociológico e ideológico.
La elección de palabras en un texto depende de las relaciones
sociales entre los participantes, a la vez que ayuda a crear estas
mismas relaciones. Esto significa que las palabras suelen tener valores
relacionales simultáneamente con otros valores. Fairclough (1989)
ejemplifica esto a través del uso de vocabulario racista, el cual, dice,
tiene valor experiencial en función de una representación racista de
un grupo étnico particular, pero su uso –y el no evitarlo– puede
también tener valor relacional, asumiendo una ideología racista común
al hablante y demás participantes.
Finalmente, las diferencias que puedan darse entre dos tipos
discursivos sobre la base del valor expresivo de las palabras contenidas
en ellos son ideológicamente significativas, por cuanto un hablante
expresa sus propias evaluaciones particulares al hacer uso de
clasificaciones que son en sí sistemas de evaluación, pudiendo encontrarse
clasificaciones ideológicamente contrastantes que involucran
diferentes valores en diferentes tipos discursivos. Considérese, por
ejemplo, el siguiente titular tomado al azar de la prensa santiaguina:
BREVE RESEÑA DE LA APLICACIÓN DEL ANÁLISIS CRÍTICO… 455
Para colegios particulares y universidades: Contribuciones ayudarán a
subir aranceles en educación (Las Últimas Noticias, 8 de abril de 2002).
Es habitual que la presencia del verbo ‘ayudar’, o su derivado
‘ayuda’, se relacione en un discurso con acciones favorables. Sin
embargo, en este caso particular, este ítem léxico está siendo utilizado
al interior de un discurso cuyo mensaje final es altamente desfavorable
para los destinatarios del mismo: el alza de aranceles en
instituciones educativas. Este uso discursivamente inadecuado de un
elemento léxico puede responder a varios factores, uno de los cuales
es la intención ideológica del emisor del mensaje. Podría darse una
situación en que conscientemente se tratara de presentar una condición
desfavorable, por ejemplo, el alza de aranceles antes mencionada,
como algo positivo para determinados intereses personales o
comunitarios, como podría ser, por ejemplo en este caso particular,
restringir el acceso a determinadas instituciones educativas de personas
o grupos específicos. El emisor del mensaje estaría, entonces,
reflejando su propia evaluación favorable de un hecho que en la
realidad no sería considerado como tal, mediante la selección en su
discurso de una lexía habitualmente asociada a aspectos positivos.
IV.1.2. Sintaxis
Junto con el léxico, la sintaxis es uno de los medios más evidentes
que tienen los hablantes para expresar sus opiniones ideológicas
sobre acontecimientos, personas y participantes (cf. Van Dijk, 1999),
ya que al igual que las palabras aisladas, las estructuras gramaticales
también presentan valor experiencial, relacional y expresivo (cf.
Fairclough, 1989).
Los aspectos experienciales de la gramática tienen que ver con
la forma en que una lengua codifica acontecimientos o relaciones en
el mundo, incluyendo a los participantes involucrados, sus circunstancias,
forma de ocurrencia, etc. Esta codificación puede entenderse
en términos funcionales como la representación lingüística de procesos
de acciones, eventos y atribuciones (cf. Halliday, 1985).
Las acciones, también llamadas procesos materiales, son estructuras
que tienen la forma S-V-O [sujeto-verbo-objeto], por lo que
involucran a dos participantes, uno actuando sobre el otro. Estos
participantes, categorizados como agente y paciente, pueden ser animados
o inanimados, tal como se muestra en los siguientes ejemplos:
Lucía leyó el libro
agente animado acción paciente inanimado
456 ANA MARÍA FRANQUESA S.
La niebla cubría los campos
agente inanimado acción paciente inanimado
La pelota la (a la mujer) golpeó
agente inanimado paciente animado acción
Su madre lo (al niño) castigó
agente animado paciente animado acción
Los eventos, por otro lado, son oraciones del tipo S-V [sujetoverbo]
e involucran un participante, el que puede ser animado o
inanimado. Los siguientes ejemplos ilustran este tipo de procesos
que en su forma típica responden a la pregunta ‘¿Qué ha ocurrido?’.
María se ha ido
participante animado evento
La guerra ha terminado
participante inanimado evento
Finalmente, las atribuciones, también llamadas procesos
relacionales, tienen la forma S-V-C [sujeto-verbo-complemento],
involucran un participante e incorporan un atributo a continuación
del verbo. Este atributo puede ser del tipo posesivo, acompañando a
alguna forma del verbo ‘tener’, o no posesivo, como adjetivos o
sustantivos, los que usualmente se sitúan a continuación del verbo
‘ser’. Los siguientes ejemplos ilustran estas situaciones:
Claudia tiene un auto nuevo
participante verbo atributo
Tomás no es muy inteligente
participante verbo atributo - adjetivo
Ella es profesora
participante verbo atributo - sustantivo
BREVE RESEÑA DE LA APLICACIÓN DEL ANÁLISIS CRÍTICO… 457
La figura 3 a continuación (Fairclough, 1989), resume lo descrito
anteriormente:
El aspecto fundamental a tener en consideración para el análisis
crítico de procesos gramaticales es que la selección de cualquiera de
los procesos arriba mencionados puede obedecer a causas netamente
ideológicas, como sería el caso, por ejemplo, de hacer referencia a
una acción en la que se dejaran implícitas las funciones de agente y
(o) de destinatario, tal como se ilustra a continuación:
A. Existen más de 70.000 productos químicos en el comercio y cada año
se incorporan a esta lista otros mil más. La mitad de ellos están
clasificados como peligrosos o potencialmente peligrosos. Durante
años se han vertido residuos peligrosos en basurales, han sido bombeados
a estanques o emitidos a la atmósfera, se han enterrado en
campos o arrojado sin tratamiento alguno a los ríos, lagos y al mar
(Las Últimas Noticias, 8 de abril de 2002).
En el párrafo A, la no explicitud de los agentes de las acciones
allí presentadas, así como la no referencia a los destinatarios de las
mismas, favorece su percepción por parte de los receptores como
‘eventos’, lo que conlleva importantes repercusiones ideológicas. Por
una parte, la transformación de una acción en un evento favorece la
lectura de los hechos como algo natural y tal vez inevitable. En este
párrafo, por ejemplo, se hace mención de que los productos químicos
‘se incorporan’ anualmente en gran número, lo que puede ser leído
por el público no informado o sin conciencia crítica como un hecho
propio del devenir de la historia.
FIGURA 3
Estructuración de los procesos gramaticales
Procesos Tipos de Nº de Tipos de Otras características
oraciones participantes participantes
ACCIONES SVO Dos Agente + Paciente Agente actúa sobre
paciente
EVENTOS SV Uno Animado + Inanimado Acción no dirigida si
los participantes
son animados
ATRIBUCIONES SVC Uno – Atributos posesivos /
No posesivos
(sustantivos o
adjetivos)
458 ANA MARÍA FRANQUESA S.
Por otra parte, el obviar al responsable directo de una acción
(agente), favorece el que cualquiera puede ser sindicado como responsable,
aun cuando no lo sea. Asimismo, al no estar directamente
mencionados los destinatarios (pacientes) de estas mismas acciones,
se puede provocar gran alarma en una población determinada que no
necesariamente esté siendo afectada por estos hechos. Todo esto
puede finalmente desembocar en que personas o entidades interesadas
en lograr el control de una comunidad elaboren estrategias de
manipulación de la interpretación que los receptores hagan del
mensaje.
Compárese lo anterior con el siguiente ejemplo:
B. Los principales agentes externos del modelado terrestre son los ríos,
la temperatura, los glaciares, el viento y el mar. Ellos tienden a
nivelar la superficie terrestre, destruyendo las irregularidades que se
manifiestan como consecuencia de la actividad de las fuerzas internas.
Su acción permite la formación de valles, cuencas, mesetas y
llanuras (ibid.).
Este segundo párrafo ilustra la situación inversa a la anterior por
cuanto se muestran procesos de ‘acciones’ en los que se explicitan a
los agentes y destinatarios responsables de los hechos. Sin embargo,
esta explicitud también constituye una estrategia ideológica, aún cuando
no se deje a la libre interpretación del receptor la sindicación de
los responsables, por cuanto es el emisor del mensaje el que los está
señalando.
El segundo aspecto en relación con la sintaxis, el valor relacional
de las estructuras gramaticales, está directamente relacionado con los
elementos de modo, modalidad y pronombre (cf. Fairclough, 1989),
los que se presentan en diferente grado de relación con las funciones
de sujeto que pueden darse en la estructura.
El primero de estos elementos, modo, no se presenta en una
relación directa con las funciones del sujeto, ya que dentro del conjunto
de los sujetos se pueden encontrar funciones asociadas a actos
de habla como promesas, acusaciones, quejas, etc., los que, sin embargo,
no se distinguen solamente por sus características formales
sino también por los valores que los receptores asignan a los enunciados
de acuerdo a la estructura de éstos y a sus propias suposiciones.
Los siguientes ejemplos de publicidad simulada ilustran esta
relación:
BREVE RESEÑA DE LA APLICACIÓN DEL ANÁLISIS CRÍTICO… 459
1) Modo declarativo
Tenemos para usted el préstamo a su medida.
(nosotros) usted
Dador destinatario
2) Modo interrogativo
¿Siente que el stress lo supera? Venga a “Vida Relajada”,
aquí lo atenderemos para dejarlo como nuevo.
“Vida Relajada” (usted)
Sujeto cuestionador informante
3) Modo imperativo
Súmese sin falta al gran grupo de clientes que han
preferido Financiera Bantek.
Financiera Bantek (usted)
Sujeto solicitante actor
El segundo aspecto, modalidad, se relaciona directamente con
el emisor del mensaje, pudiendo darse en dos dimensiones, según la
dirección en que se oriente la autoridad de aquel. Estas dimensiones
son modalidad relacional, si se trata de establecer la autoridad de un
participante en relación con otros, y modalidad expresiva, si lo que
está en juego es la evaluación que hace el emisor de la veracidad o
probabilidad de su representación de la realidad. La modalidad cobra
importancia en cuanto a las relaciones implícitas de poder, como se
muestra en los siguientes ejemplos supuestos:
1) Todos los jugadores deben obedecerme, por algo soy el entrenador.
La relación establecida en el ejemplo 1) es la de superiorsubordinado,
la cual es reforzada por el uso del verbo modal ‘deber’
que marca, en este texto en particular, la obligación impuesta por un
participante sobre el otro. Este ejemplo ilustra la modalidad relacional.
2) Salió a la calle y pensó que debían ser cerca de las 11:00, por cuanto la
congestión vehicular había disminuido notablemente.
460 ANA MARÍA FRANQUESA S.
La oración 2) es un ejemplo de modalidad expresiva, ya que en
este caso el uso del verbo ‘deber’ no marca ninguna relación, sino
que ofrece la explicación que el participante se da a sí mismo frente a
lo que acontece en ese momento.
Finalmente, los pronombres tienen valores relacionales de distintos
tipos. Podemos, por ejemplo, encontrar el uso del ‘nosotros
inclusivo’, el que incluye tanto al destinatario como al emisor. Este
uso del pronombre se opone a su uso como ‘nosotros exclusivo’, el
que se refiere al emisor en conjunto con una o más personas, pero sin
incluir al(los) destinatario(s). Como resultado de lo anterior, el pronombre
‘nosotros’ pasa a desempeñar una función netamente ideológica
al enfatizar la unidad de un grupo a expensas del reconocimiento
de las divisiones de intereses. Lo mismo ocurre con el uso de los
pronombres ‘tú/usted/ustedes’ en situaciones en las que hay muchos
destinatarios reales y potenciales cuyas identidades son desconocidas
para el emisor, con lo que se logra una ilusión de direccionalidad
personalizada del mensaje, estrategia ampliamente utilizada en el
campo de la publicidad. A continuación se presentan ejemplos de
situaciones simuladas que representan lo anterior:
1) Nosotros inclusivo:
Todos debemos esforzarnos [ustedes (receptores) y yo (emisor)] al
máximo porque este proyecto salga adelante.
2) Nosotros exclusivo:
Los que formamos parte de esta Comisión estamos de acuerdo en
que las medidas tomadas no fueron las adecuadas.
3) Tú/usted/ustedes:
¿Te has preguntado alguna vez qué puedes hacer por un cabello
reseco y maltratado?
Cada vez que usted prefiere nuestros productos, está apoyando una
gran causa.
Queridos compatriotas, como ustedes muy bien saben, nos encontramos
sumidos en una gran crisis de nivel mundial.
Finalmente, el valor expresivo de las estructuras gramaticales
está dado por una superposición entre los verbos modales que marcan
la modalidad relacional y los que marcan la modalidad expresiva.
Por ejemplo, es posible encontrar el verbo ‘poder’ asociado a los
significados de ‘posibilidad’ y ‘permiso’, y el verbo ‘deber’ asociado
a ‘certeza’ y ‘obligación’. Al respecto, considérense los siguientes
ejemplos:
BREVE RESEÑA DE LA APLICACIÓN DEL ANÁLISIS CRÍTICO… 461
1) Poder [posibilidad]
No creo que pueda ir; tengo mucho trabajo pendiente.
[No creo posible ir; tengo mucho trabajo pendiente]
2) Poder [permiso]
Mamá, ¿puedo ir a la fiesta?
[Mamá, ¿me das permiso para ir a la fiesta?]
3) Deber [certeza]
A: ¿Quién será?
B: Debe ser mi hermano; normalmente llega a esta hora.
[Tengo la certeza de que es mi hermano; normalmente llega a esta
hora]
4) Deber [obligación]
Para el lunes, todos los alumnos deben traer tres pliegos de cartulina
blanca.
[Para el lunes, todos los alumnos tienen la obligación de traer tres
pliegos de cartulina blanca]
La relación entre modalidad e ideología está dada por la representación
de los hechos de manera más o menos auténtica que se
logra a través del uso de formas modales. Por ejemplo, en las noticias
los hechos reportados normalmente se representan como verdades
categóricas sin modalidades intermedias, lo que ayuda a percibir el
mundo de manera transparente, como si mostrara su propio significado
a cualquier observador, sin la necesidad de ser interpretado y
representado. Véanse los siguientes ejemplos tomados de la prensa:
1) Buenas reacciones generó la exhibición de la cinta en Cunco y Toltén.
Para sus creadores fue una forma de devolver la mano a la gente, pero
también un testeo entre su público más cercano (Las Últimas Noticias, 8
abril 2002).
2) Si en la primera sección hubo cierta vaguedad tímbrica y anímica, en las
dos partes siguientes la interpretación tuvo mayor solidez y un poder
encantador que pudo ser mejor (ibid.).
La oración 1) es un caso de modalidad categórica, en la cual los
propósitos de los creadores de la película en cuestión se presentan
como una verdad, sin dejar posibilidad para que el lector haga su
propia interpretación. Por otro lado, la oración 2) es un ejemplo de
modalidad intermedia, la que está dada por el uso del modal ‘poder’,
el que posibilita que el receptor discrepe con el emisor frente a la
representación que este hace del mundo.
462 ANA MARÍA FRANQUESA S.
BIBLIOGRAFÍA
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escrito”, en Boletín de Lingüística 9, Caracas: Universidad Central de Venezuela.
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Edward Arnold.
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Gedisa.
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